Anatomía del opt-in perfecto

13 octubre 2016

Anatomía del opt-in perfecto

13 octubre 2016

Anatomía del opt-in perfecto
No se si te he contado que estoy haciendo el «Camino de Santiago». Poco a poco. Sin prisas. En los fines de semana que puedo escaparme y acompañada de la familia al completo. Está resultando una experiencia genial para todos.

Y este fin de semana me he dado cuenta, mientras andaba, que la mentalidad empresarial está en todas partes y que, una vez más, el sentido común es la clave. En una subida importante del camino y con bastante calor me encontraba a punto de tirar la toalla. Casi llegando a la parte más alta vimos un cartel escrito a mano a nuestra derecha que decía «Sigue subiendo! Tenemos bebida y fruta fresca. A cambio te pedimos sólo la voluntad»

Apretamos todos el paso mucho más animados y, efectivamente, al llegar ahí estaba el buen hombre con una mesa de picnic, más voluntad que medios y una sonrisa, con su cubo lleno de bebidas y una neverita con plátanos, melocotones y manzanas.

A eso se le llama visión empresarial, posicionarse en el lugar correcto y mandar el mensaje adecuado. ¿Se te ocurre mejor opt-in? Sin paradas intermedias estaba convirtiendo a los visitantes en clientes.

¿Y a mi para qué me vale la historia?

Necesitas tu «cartel» en el camino. Necesitas animar e ilusionar a tus visitantes para que den un paso más y te dejen sus datos. La fórmula adecuada no es simplemente poner «Suscríbete a mi newsletter». Hay que ir más allá, ponerte en su piel y adivinar qué pueden estar buscando cuando llegan hasta ti.

¿En qué les puedes ayudar? Si quieres algo, da algo tú primero. Prepara un contenido que muestre quién eres pero, sobre todo, que ayude a solucionar un problema que tu cliente potencial tiene.

Si prefieres escucharme puedes hacerlo desde el reproductor que está justo debajo o suscribiéndote gratuitamente a través de iTunes para no perderte ningún episodio.

Al grano ¿cómo es el opt-in perfecto?

  • Primero.- Aporta soluciones a problemas. Todo el mundo cuando busca algo lo hace porque tiene que cubrir una necesidad determinada. Da igual que vendas productos o servicios, si te has decidido a lanzarte es porque has detectado un hueco en el mercado, una necesidad no satisfecha.
  • Segundo.- Ofrece algo concreto y en línea con tu contenido. Si tienes una web sobre paella y alguien llega hasta ti es porque, seguramente, está interesado en el tema. No le ofrezcas como gancho para el opt-in algo que no tenga mucho que ver con ello o sea demasiado genérico. Mucho mejor «5 trucos infalibles para cocinar la paella perfecta» que «Descubre los arroces más típicos de España»
  • Tercero.- No te andes por las ramas ni te estrujes en exceso el cerebro. No hace falta que prepares un PDF de 100 hojas ni una serie de 20 vídeos. Recuerda, te están conociendo y, por regla general, en este momento menos es más.

Aunque no es imprescindible, sería ideal que crearás más de un opt-in diferente. Es decir más de un gancho para tener más posibilidades de atraer a diferentes tipos de personas.

¿Cómo queda el proceso al final?

El proceso completo sería el siguiente:

  • Primero.- Te das de alta en un servicio que te permita almacenar los nombres, emails y cualquier otro dato que vayas a recopilar. Recuerda que hay leyes que te obligan a comunicar que eres el propietario de un fichero de estas características.
  • Segundo.- Instalas en tu web algún plugin que te permita que el servicio contratado y tu web «hablen» entre ellos. Vamos, que cuando alguien deje sus datos en tu web lleguen directamente a la lista. Si quieres saber más sobre plugins, servicios recomendados, etc… puedes apuntarte GRATIS al «Curso de implementación de email marketing».
  • Tercero.- Un visitante de tu web, ve tu opt-in, le interesa lo que ofreces y deja sus datos.
  • Cuarto.- Los datos «viajan» a la velocidad de la luz al servicio en el que te hayas dado de alta y se le envía automáticamente un correo de confirmación a ese visitante. En él se le informa de que debe de hacer click en un enlace incluido en el mail para reconfirmar que quiere estar en tu lista. Este correo evita que se suscriban masivamente «robots» y también te sirve de respaldo para poder demostrar que esa persona se apuntó voluntariamente a tu lista.
  • Quinto.- Una vez confirmado se le envía un último email dándole las gracias e incluyendo el acceso al «regalo» prometido.

Es una secuencia lógica que se repetirá (esperemos!) constantemente y sin que sea necesaria tu intervención.

Siéntate tranquilo un rato y dedícate a escribir todas las ideas que se ocurran que podrían servir de «gancho» perfecto para animar a tus visitantes a formar parte de tu lista.

Créeme si te digo que no será tiempo malgastado. ¡Ánimo!

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